Ortografia-para-escritores-1

Ortografía para escritores (1)

Como ya debes de saber, si quieres ser escritor/a, debes prestar especial atención a la ortografía. Por supuesto, una buena editorial se encargará de realizar una corrección ortográfica, gramatical y de estilo adecuadas. Pero si envías tu manuscrito con una cantidad ingente de faltas ortográficas, es muy probable que esto enturbie su lectura y, de antemano, la editorial cuente con una imagen muy negativa de tu obra.

No podemos enseñarte a escribir correctamente de la noche a la mañana (aunque sí podemos recomendarte que tengas a mano una copia un diccionario de lengua española), por lo que hemos recogido una serie de faltas que, lamentablemente, son más habituales de lo que deberían, para que las evites y te apuntes a fuego las normas ortográficas.

¡Bienvenido/a a Ortografía para escritores!

Haber o a ver

No podemos empezar esta primera entrega de Ortografía para escritores sin hablar de esta terrible confusión entre haber y a ver.

Así que vamos a ver si podemos hacer que te quede claro:

Haber

Como verbo, se suele emplear como auxiliar, seguido de un participio, para formar los infinitivos compuestos de la conjugación

  • He escrito tan rápido como he podido, pero el profesor hablaba muy rápido.
  • Aunque el profesor hablaba muy rápido, he conseguido apuntarlo todo.

O como infinitivo del verbo impersonal que da a entender la presencia o existencia de lo que queda designado por el sustantivo que lo acompaña:

  • Tiene que haber algo ahí si el gato se ha asustado de esa manera.
  • Como sustantivo, se emplea para hacer referencia a los bienes o caudales de una persona:
    • Tenía en su haber una serie de materiales cinematográficos inéditos.

A ver

Es una secuencia que se forma uniendo la preposición a y el verbo en forma infinitiva ver:

  • Vamos a ver si has sacado buena nota.
  • A ver si tu amigo aparece pronto.
La cara del editor/a cuando se encuentra errores de haber y a ver en el manuscrito

Hay, ay o ahí

Hay

Es la forma impersonal del presente de indicativo del verbo haber.

Ejemplos:

  • Hay muchas cosas que quiero hacer en la vida.
  • Hay un gato debajo de la mesa.
  • No hay nada que podamos hacer.

Ay

Se trata de una interjección que sirve para expresar emociones, como sorpresa o dolor, entre otras.

Ejemplos:

  • ¡Ay! Menudo susto me has dado.
  • ¡Ay! ¡Acabas de pisarme un pie!

Ahí

Es un adverbio de lugar.

Ejemplos:

  • Lo encontré ahí, tirado.
  • Déjalo ahí mismo.
  • Ahí es donde fui a clase durante 3 años.
Recuerda la sabia frase: «Ahí hay un hombre que dice ¡ay!»

Porque, porqué y por qué

Porque

Se trata de una conjunción átona, por lo que se escribe sin tilde. Puede usarse como conjunción causal, para introducir oraciones subordinadas que explican la causa de algo, o bien, como encabezamiento de las respuestas a las preguntas que se introducen con la secuencia por qué.

Ejemplos:

  • Lo hice porque tenía mis motivos.
  • —¿Por qué lo hiciste?

—Porque tenía mis motivos.

Por qué

Es la secuencia formada por la preposición por y el interrogativo o exclamativo qué. Sirve para introducir oraciones interrogativas y exclamativas, directas e indirectas.

Ejemplos:

  • ¿Por qué has hecho eso?
  • Aún me pregunto por qué hiciste eso.

Porqué

Es un sustantivo masculino, sinónimo de razón, causa o motivo. Se escribe con tilde porque es una palabra aguda terminada en vocal. Dado que es un sustantivo, se suele emplear con un artículo u otro determinante que lo preceda.

Ejemplos:

  • Te explicaré el porqué de mi comportamiento.
  • Todo tiene su porqué.

Aun o aún

Aun

Adverbio que equivale a incluso.

Ejemplos:

  • Aun habiéndolo comprado hace semanas, todavía no lo he recibido.
  • Aun siendo buena persona, comete sus errores.

Aún

Adverbio que equivale a todavía y que se utiliza con los siguientes valores:

  • Con sentido temporal («Aún estás a tiempo de venir»)
  • Como equivalente de sin embargo («Consiguió los mejores premios y aún se quejó»)
  • Para enfatizar («Vino más gente aún que la vez anterior»)

Los meses y los días de la semana

Las normas anglosajonas dictan que los meses y los días de la semana se escriben con mayúscula en la primera letra. Suponemos que de ahí viene la confusión. Porque, en español, se escriben en minúscula. A no ser, claro está, que vayan después de un punto.

Ejemplos:

  • El lunes es el peor día de la semana.
  • Lunes, el peor día de la semana.
  • Hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo

Lo mismo ocurre con las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno se escriben en minúsculas, siempre que no vayan precedidas por un punto.

Si has llegado hasta aquí, nos damos por satisfechas 🙂

Y hasta aquí nuestra primera lección muy básica sobre ortografía para escritores. Aunque, en realidad, debería ser, también, para no escritores.

Recuerda que, en caso de dudas, siempre puedes acudir a la RAE (y su diccionario de lengua española online) o a Fundéu.

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