Errores que debes evitar cuando describas una escena

Errores a evitar cuando describas una escena

Escribir es un arte multitarea. Debes ser capaz de presentar tu obra con una introducción atractiva, desarrollar una buena historia, hacer que los personajes evolucionen correctamente y, por supuesto, describir escenas de manera eficiente. Como escribir un libro puede ser un proceso por el que pases varias veces en tu vida -si eso es lo que quieres-, lo mejor es que intentes aprender desde el principio.

Y precisamente, las escenas pueden ser uno de los elementos más complicados, puesto que, en muchas ocasiones, te hallarás ante la dificultad de describir unos sucesos que se te antojarán especialmente complicados.

Es necesario organizarlas y explicarlas adecuadamente para que la obra se desarrolle. Además, puedes encontrarte ante problemas tales como que tu obra cobre vida propia (¡perfecto!) y te lleve a un punto en el que necesites, por ejemplo, una escena de persecución. Es obvio que no podrás cambiarla por una romántica, incluso si ésta te resulta más sencilla de escribir. (Ojo, que esto no quiere decir que las escenas de amor sean más fáciles: dependerá de las habilidades de cada uno/a)

A continuación, te dejamos una serie de errores que debes evitar a la hora de introducir o describir escenas en tu obra:

Escenas que no encajan en tu libro

Si has prestado atención, verás que hemos dicho que tu historia te lleva a determinadas escenas. Y es así, puesto que, de algún modo, tu libro cobra vida, y tú sencillamente te encargas de la tarea de plasmar este hecho con palabras.

Tu obra sigue un concepto, y las escenas deben ir ligadas al mismo. Es posible que hayas leído una escena en otro libro, o bien, que la hayas visto en una película, te haya impactado y maravillado a partes iguales, y quieras introducir algo similar en tu propio libro.

Sin embargo, las escenas que no tengan cabida en tu historia, o que no estén correctamente introducidas, sólo lograrán desconcertar al lector.

Escribir un libro no es tarea fácil, ¿verdad?

Escenas de acción en las que sólo haya acción

Cuando llega el momento de la acción, es maravilloso encontrar una escena bien descrita. Pero no te dediques únicamente a explicar esta parte. Puedes aprovechar para introducir pinceladas sobre las características de los personajes.

Por ejemplo, si incluyes una escena de persecución, puedes aprovechar para dejar entrever si los personajes son o no atléticos, si alguno cuenta con problemas de salud que se puedan ver reflejados en esta escena, incluir alguna pista si el escenario en el que se desarrolla la acción tendrá importancia en el futuro, etc.

Interrupciones sin sentido

Muchos escrihttps://media.giphy.com/media/fayzoI0sS9Yis/giphy.giftores noveles consideran oportuno interrumpir una escena reveladora con una llamada de teléfono inoportuna, con alguien picando a la puerta o utilizando cualquier otro recurso.

Lo cierto es que, si esta interrupción no va a aportar nada esclarecedor o enriquecedor para dicha escena, o para la obra -así como sus futuros acontecimientos-, es mejor que te la ahorres. Y que se la ahorres al lector. Éste, lejos de sentirse intrigado, se sentirá engañado, al no encontrar un motivo para la interrupción.

Escribir un libro no es algo espontáneo, sino que requiere de organización, revisión constante y autocrítica, por lo que debes saber cuándo eliminar determinados puntos. Tu escena debe tener un objetivo, y tiene que cumplirlo.

Tener demasiados personajes en una escena

Cuantas más voces tengas en tu escena, más complicado será desarrollarla. Especialmente, a la hora de escribir el diálogo, te darás cuenta de que cuatro personajes al mismo tiempo es algo bastante difícil de llevar sin que se haga eterno.

Además, dependiendo de cómo hayas desarrollado a tus personajes, todos ellos querrán intervenir, por lo que puedes terminar con páginas y páginas de diálogo y con numerosas líneas que, en realidad, no aportan nada; que sólo están ahí porque tus personajes quieren dar su opinión o hacer acto de presencia.

Por supuesto, si tienes varios personajes en escena, también resultaría raro que se limitasen a mirar sin participar activamente, como si fueran maniquíes. Por este motivo, lo ideal es que reduzcas el número de personajes a lo que realmente requiera la escena. Puedes librarte de alguno de ellos que no sea imprescindible haciendo que hable con otra persona o que esté investigando algo concreto en un ordenador, por ejemplo.

Las discusiones que duran demasiado

A veces, las personas caemos en el bucle de una discusión infinita. Y, al escribir un libro, descubrirás que es algo que podemos trasladar a nuestros personajes sin quererlo. Especialmente, si el enfrentamiento lo protagonizan personajes muy testarudos.

Para evitar que esto ocurra, escribe los argumentos que empleará cada uno de ellos para defender su postura. Haz que cada uno se dirija hacia un punto concreto, para que la conversación no gire sobre el mismo círculo sin avanzar.

Si necesitas un apoyo, haz que uno de los personajes repita a lo largo de la escena cuál es su objetivo. De este modo, serás consciente de que la misma tiene un objetivo y de que se dirige hacia un punto concreto.

En definitiva…

Insistimos en que escribir un libro requiere de mucho esfuerzo, mucho trabajo constante, y de mantenerse ojo avizor. Evitar errores como los descritos a la hora de desarrollar escenas es muy importante para que el lector disfrute de una obra con sentido y dinamismo.

Si quieres comentar con nosotros algún otro punto relacionado con el desarrollo de escenas, no dudes en dejar un comentario a continuación.

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